30 enero 2018 · Por Patricia González

-¿Y tú con quién cenas hoy? -Yo con… mi proyecto

Mucho se habla del dinero que hay que invertir durante el nacimiento de una startup, pero a veces el precio a pagar no es sólo monetario. ¿Qué ocurre con nuestras relaciones y nuestro tiempo libre?

No hay duda de que emprender es una de las decisiones más relevantes y que más satisfacciones puede aportar a tu vida personal, pero ahora que tu pasión ha pasado a ser también tu trabajo las líneas entre lo que es una obligación y tu hobby se difuminan.

Es posible sacar tiempo para todo y, todavía más necesario, para todos. Son muchas las parejas que se ven afectadas cuando uno de los miembros decide apostar al 100% por la creación de su propia startup. Al principio, y hasta que se logra conseguir una estabilidad, un proyecto puede absorber más tiempo del habitual. Es importante centrarse en que necesitamos cumplir nuestro sueño para obtener una satisfacción personal que, sin duda, influirá positivamente en nuestra vida en pareja.

No se puede mantener una relación con una persona que está ausente, por eso tienes que organizarte para estar presente en todos los ámbitos. Te vendrá genial hacer una lista de las actividades que sean prioridad en tu vida personal y, en base a eso, puedes organizar tu jornada laboral. Al tratarse de tu propia startup, ¡cuentas con esa ventaja!

Es normal que al principio sientas que no es posible abarcar todo: estás buscando un lugar para trabajar con tu startup, financiación, proveedores, trabajadores… ¡Pero si tu vida personal se desmorona te resultará todo mucho más complejo! Si trasladas estas situaciones de estrés a tu plano personal no conseguirás desconectar y acabarás contagiando tus sensaciones a la otra persona. Mejor apoyarte en ella y ser cómplices, a que termine cansada de aquello que es tu sueño.

Aplicando el sentido común se pueden arreglar el 70% de los conflictos, el 30% restante depende de la actitud de cada uno de los miembros de la pareja. Tu estado mental y emocional es crucial en estos casos, al margen de tus relaciones personales, tienes que cuidar de tu ánimo para que las circunstancias fuera del trabajo no te superen y puedas actuar con cautela.

Rodéate de personas que estén tan implicadas como tú en el proyecto y tendrás más confianza a la hora de delegar.

Recuerda que no sólo importa el tiempo, si no la calidad de cada ocasión compartida. Disfruta de verdad de los tuyos, tus momentos de felicidad en casa te servirán de inspiración en el trabajo.

30 enero 2018